viernes, 3 de agosto de 2012

La Alpujarra de Pedro Antonio de Alarcón

GUÍA DEL VIAJE A LA ALPUJARRA DE PEDRO ANTONIO DE ALARCÓN (SESENTA LEGUAS A CABALLO EN DIEZ DÍAS)
Que tal era la índole de aquel viaje; y tal tiene que ser por ende la condición del presente libro: buscar y describir unas peñas, un árbol, un monte o una playa con el propio afán y la misma delectación que si se tratase de la Basílica de San Pedro


El Valle de Lecrín


El día 3 de abril de 1872, reinando Amadeo de Saboya, se celebraban elecciones generales en España. Pedro Antonio de Alarcón volvía a presentarse como candidato liberal, ahora en la oposición, por el distrito de Guadix. Llevaba entonces dieciocho años ininterrumpidos de actividad política. Desgraciadamente, a principios de marzo sufrió la pérdida de su hija pequeña, Petra, y estaba decidido a abandonar la campaña electoral. Todavía recordaba con mal sabor los incidentes de la última campaña, en la que sus partidarios (¿secuaces?) hubieron de defenderse de sus contrincantes a tiros (“los escopeteros de Guadix”, llamaba a aquellos la prensa de Granada). Pero su familia y un amigo, el candidato por Albuñol Federico Hoppe y Rute  (“Mi compadre era aquel excelente amigo de Madrid que iba a la Alpujarra a asuntos propios”) le animaron a viajar a Granada. Ha vencido en las cuatro últimas convocatorias y el autor estaba seguro de un nuevo triunfo. La prensa madrileña también lo daba por descontado ("En Guadix combate el gobierno al Sr. Alarcón, pero cada día tiene que cambiarse el nombre del candidato oficial, pues ninguno acepta una empresa tan difícil", Diario La Esperanza, 30/3/1872).