lunes, 31 de diciembre de 2012

LA NOCHEBUENA DEL POETA


El artículo La Nochebuena del poeta  fue publicado por Pedro Antonio de Alarcón  en 1855. El artículo, según su biógrafo Mariano Catalina, había sido reproducido en 1905 más de cien veces. El propio autor se enorgullecía de que cada Navidad se reprodujera su famoso artículo, aunque muchas veces sin su permiso, y, por tanto sin beneficio. Como suele ocurrir en literatura, se da la paradoja de que un texto con un color marcadamente local, alcanza reconocimiento universal. Lo mismo podemos comentar de El sombrero de tres picos; su obra más local y, a la vez, la más conocida universalmente
Pedro Antonio de Alarcón y Paulina Contreras con sus hijos;
dibujo de Ceferino Araújo
El artículo es, efectivamente, uno de los que retratan más fidedignamente una escena accitana. En él Alarcón recuerda con ternura a su abuela paterna, doña Josefa Carrillo;  la casa que evoca, la que ocupaba la familia en 1840, cuando el escritor contaba siete años, no se trata de su casa natal, "la del callejón del  Hospital Viejo, penúltima casa a la derecha, número 4”, sino a la que se mudó la familia cuando el padre del escritor heredara de la familia de su suegro la escribanía en 1838; era una casa más anchurosa, en la plaza de Benavides, que tiene una alta torre, donde los niños construyen su Nacimiento. También nos gusta a los accitanos reconocer en el cuadro costumbrista nuestros dulces (los roscos, los mantecados) tan característicos y tan ricos de las fiestas de Navidad en Guadix; la escena entrañable de  toda la familia, criadas, criados y gato incluidos, alrededor de la chimenea; y las referencias a la misa del Gallo y la misa de los Pastores, la cual se celebraba en las iglesias de San Miguel  y en Santa Ana, los barrios de los agricultores de Guadix. Los pastores acudían a ella cantando por la calle de madrugada y arrastraban a la gente, que se agolpaba en el interior de la iglesia; luego tomaban buñuelos, churros y chocolate. Ha perdurado en Andalucía la canción de Los Campanilleros como testimonio de la desaparecida misa.

viernes, 14 de diciembre de 2012


COMENTARIO DE CASIDA DEL LLANTO, DE FEDERICO GARCÍA LORCA
De Olivia Marín Delgado y Carmen Vera Bailón, alumnas del IES Ángel Ganivet



He cerrado mi balcón                                               
porque no quiero oír el llanto
pero por detrás de los grises muros
no se oye otra cosa que el llanto.

Hay muy pocos ángeles que canten,
hay muy pocos perros que ladren,
mil violines caben en la palma de mi mano.

Pero el llanto es un perro inmenso,
el llanto es un ángel inmenso,
el llanto es un violín inmenso,
las lágrimas amordazan al viento,       

no se oye otra cosa que el llanto.
1.       Organización del texto.

El poema consta de 12 versos polimétricos y sin rima, aunque con repetición de una palabra al final de varios versos (llanto e inmenso).
Su estructura interna se divide en tres partes:
Versos 1-4: habla del deseo del “yo poético” de no ser interrumpido por el llanto que le importuna desde fuera de su habitación.

Versos 5-7: el poeta desearía deleitarse con sonidos más